Metafísica: Más allá de la física

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La Metafísica fue considerada por Aristóteles la “primera filosofía”, cuentan que los rollos que trataban sobre cosas que no eran tangibles o trataban de explicar cosas que no son fácilmente medibles o que simplemente no sabía en que epígrafe ordenarlos los colocó al lado de la física, de ahí el nombre de Meta-Física, que significa literalmente más allá de la física. Más allá de esta curiosa anécdota, podemos dejar patente que la metafísica forma parte de la filosofía desde hace milenios, pero que sigue siendo todo un misterio.

 

Durante siglos se ha tratado sobre la metafísica, que encuentra dos vertientes: la primera es la ontología, la que en palabras de Aristóteles viene a ser la ciencia que estudia el ser en cuanto tal. El segundo es la teleología, que estudia los fines como causa última de la realidad.*

 

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El tema de la metafísica es extensísimo, por lo tanto, voy a comenzar con un acercamiento general y con un toque mágico, que es lo que de verdad me interesa de este conjunto de conocimientos. Uno de los grandes defensores y estudiosos de la metafísica ha sido Immanuel Kant que la calificó de «necesidad inevitable», y Arthur Schopenhauer incluso definió al ser humano como «animal metafísico».

 

Por otra parte, algunos filósofos han sostenido que el ser humano tiene una predisposición natural hacia la metafísica. Y es lo que opino, estoy convencida que precisamente la metafísica es la que da sentido al ser humano, y que por eso es común en todas las culturas.

 

Cuatro de las preguntas fundamentales de la metafísica son:

 

  1. ¿Qué es ser?
  2. ¿Qué es lo que hay?
  3. ¿Por qué hay algo, y no más bien nada?
  4. ¿Por qué estoy en este mundo?

 

Y, en realidad, son las cuatro preguntas que realmente merecen la pena ser respondidas. Estas cuatro preguntas pueden ser a la vez respondidas de diversas maneras y en realidad son los pilares en los que se asienta la filosofía.

 

La metafísica de lo inexplicable: lo real y lo irreal

 

Cuando nos acercamos al tema de Ser, es cuando la mente humana empieza el verdadero camino del conocimiento. La célebre frase de Shakespeare “ser o no ser”, esa es la cuestión es la puerta que se nos abre cuando queremos conocer más. Y es al intentar responderla cuando experimentamos el inmenso potencial de la afirmación.

 

El método científico, las ciencias naturales, sociales, y todas las que son medibles empíricamente por nuestros sentidos o aparatos creados para aumentarlos se encargan del análisis de los hechos, los seres y la Naturaleza de los fenómenos medibles en el Universo. Son estas ciencias las que han permitido a la Humanidad alcanzar el nivel de desarrollo tecnológico del que disfrutamos hoy en día.

 

Sin embargo, existen todavía multitud de fenómenos que todavía no han encontrado explicación científica. Todos los días aparecen casos de extraños acontecimientos en el mundo, o de comportamiento inusual de la naturaleza, la misma física cuantía está siendo un campo revolucionario en este sentido, comprobando con asombro como el comportamiento de las partículas que componen los átomos se opone al comportamiento esperado. Eso solo en los campos del estudio científico comúnmente aceptados por la comunidad científica.

 

Existen sin duda cientos de investigadores, divulgadores científicos y expertos que también se han decantado por los misterios de la Humanidad. Las ciencias noéticas, son las que se encargan del estudio de lo fenómenos paranormales, eso fenómenos que no tienen una explicación científica normativa. La noética es una disciplina que investiga la naturaleza de la conciencia, empleando para ello múltiples métodos de conocimiento, incluyendo la intuición, el sentimiento, la razón y los sentidos. Por consiguiente, la noética explora el mundo interior de la mente (la conciencia, el alma, el espíritu) y cómo se relaciona con el universo físico.

 

Y es aquí donde nos vamos afrentando más en el núcleo de la metafísica, cuando hablamos de alma, conciencia y espíritu, al ser cosas no tangibles están más allá de la física. ¿Pero existen?

 

Esa es la pregunta que se hacen estudiosos de todo el mundo.

La raza humana desde tuvo conciencia de sí misma, tuvo conciencia también de lo intangible, de lo que está más allá, de lo que no tiene explicación. Es inherente al ser humano buscar explicación a lo que le rodea, a su realidad y a los fenómenos de la naturaleza. A medida que el ser humano se desarrolla en el descubrimiento de su entorno, también se hace más estrecho el sendero de lo incognoscible. Pero el sendero persiste, sigue ahí para los que queremos transitarlo.

 

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Hace siglos, y hoy en día también, pero en mucha menos medida, cuando algo no tenía explicación se le daba un carácter mágico o milagroso. Hubo un tiempo en que la magia ocupaba un lugar preeminente en las sociedades humanas. Durante milenios el ser humano se dejó llevar por el pensamiento mágico, siendo el chamán o chamana de la tribu el encargado de guiar intuitivamente los pasos de dicha tribu por el camino de la vida. El poder de estos guías era inmenso, y el uso de la magia, los rituales cruentos o ilógicos caracterizó a muchas culturas. Magia y religión van de la mano, y la espiritualidad es lo que las relaciona.

 

Se podría decir, o por lo menos yo me atrevo a afirmar, que la religión es la ritualización e institucionalización de la magia y sus ritos. ¿Por qué una vez aceptado lo sobrenatural, que diferencia hay entre Horus y Yahvé?. Ambos son dioses, sobrenaturales, sujetos a cuestionamiento físicos y de existencia. Sin ánimo de ofender a nadie, y desde todo el respeto. Una vez aceptado el espíritu, el alma, una conciencia superior, aceptamos los procesos que van más allá de la Naturaleza, o que son superiores a ella.

 

Diversos experimentos científicos del Instituto de Ciencias Noéticas, y en concreto del Dr. Dean Radin han demostrado, que, aunque la magia se da en poquísimos casos, se da. Y es eso lo importante, es un fenómeno muy poco común, pero es. Para los que tengan curiosidad sobre este tema, recomiendo el libro de este mismo autor Real Magic, en el que nos explica como aplica el método científico para investigar fenómenos para normales.

 

Metafísica y la capacidad de crear una realidad

 

Cuando de la capacidad de crear una realidad, me refiero a la capacidad del ser humano de cambiar su entorno creando sucesos que le son convenientes mediante el poder de su convencimiento. Por supuesto que este poder puede ser definido como poder mágico, pero no solo así. El término mágico, puede ser el poder de su intención, así como el de su instinto. La magia aglutina tantos procesos, es tan sutil, tan extraña y rara que se hace difícil identificarla. Además de que es un concepto muy denostado en nuestra sociedad, por lo que se hace difícil para un no creyente llegar a poder practicarla y mucho menos dominarla.

 

Claves del buen ritual

 

Cuando utilizamos la metafísica para crear una realidad positiva, lo que estamos haciendo es alinearnos con nuestro poder interior para quitar de nuestro camino los obstáculos que impiden nuestro crecimiento. Tanto la metafísica como la magia, y por ende la espiritualidad, son conceptos vastísimos, estudiados ampliamente tanto en las culturas occidentales como orientales. Sin embargo, la cultura oriental ha tenido una gran influencia en el descubrimiento del ser espiritual, y tanto las enseñanzas de Buda, como la de los Vedas en la India, el taoísmo y otras vertientes hacen hincapié en que el espíritu que yace dentro de nosotros mismos y su conexión con el Ser superior, nos guiará en el valle de lágrimas que es la experiencia humana para poder alcanzar la Iluminación.

 

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En libros como El Tercer Ojo de Lobsang Rampa se nos descubre de lo que es capaz un monje tibetano budista, como hacerse invisible o viajar con el alma. Este es un ejemplo entre muchos. Cada individuo experimenta la metafísica de manera distinta y por ende la magia y su espiritualidad.

 

Cuando nos adentramos en la metafísica lo que realmente estamos buscando es la conexión con lo real pero invisible a nuestros ojos, con lo que es mayor que nosotros mismos y que por esa razón no somos capaces de comprender. ¿Comprende una hormiga a una niña que la pisa? ¿O una flor al jardinero? Así mismo puede resultarnos imposible, en un momento dado, comprender la naturaleza de lo metafísico, precisamente por eso. Porque somo seres físicos, en la medida de las ciencias ordinarias. Y hasta que no se acepta que somos más allá de lo meramente físico, somos seres espirituales no podemos adentrarnos seriamente en el estrecho sendero que nos llevará más allá.

 

La primera premisa para comenzar en la metafísica (y en la magia) es creer en ella, es aceptar que, aunque no veo algo, ese algo está ahí.

 

La segunda, es que puedo tomar contacto con lo sobrenatural y cambiar mi realidad. No es fácil. Pero tampoco imposible. Nada que merezca la pena en la vida lo es.

 

La metafísica es un camino estrecho y pedregoso que te conduce a la cumbre de tu ser, donde te espera tu mejor versión en contacto con lo incognoscible. No es para todo el mundo, has de estar deseando ser esa clase de alpinista, una vez corones esta cumbre tu visión del mundo no será la misma.

 

Todo viaje comienza con un primer paso, el de la magia comienza con la afirmación: “Yo creo”.

 

Os veo en el camino, compañeros.

 

 

*Fuente Wikipedia