SER PRESENTE, EL PODER DEL AHORA

carpe-diem

Carpe diem, quam minimum credula postero

“aprovecha el día, no confíes en el mañana” (trad.)1


Carpe diem es una locución latina que literalmente significa ‘toma el día’, que quiere decir ‘aprovecha el momento’, en el sentido de no malgastarlo. Fue acuñada por el poeta romano Horacio (Odas, I, 11): (fuente: wikipedia)


Ya hace muchos siglos que el hombre conoce el poder de vivir el presente, sin duda el propio nombre indica que el presente es el mayor regalo que tiene la humanidad, porque es la única realidad palpable. El pasado no se puede cambiar y el futuro no existe. Pero también hace muchos siglos que la humanidad desoye los consejos de los filósofos y se entrega a angustias y reproches del pasado y a las ilusiones y deseos del futuro.



La clave para una vida plana y feliz radica en dejar atrás los miedos de la niñez y no angustiarse por los miedos de la vejez. Muchas personas no son conscientes de todo lo que tienen hasta que lo pierden. A veces esas pérdidas, que podrían considerarse como terribles, transforman a las personas y les hacen ver su presente y su vida con otros ojos, entonces reconocen la luz que hay en ellos y comienzan a vivir conscientemente.



Otras veces, las personas, se dan cuenta, que hay algo que no funciona en sus vidas, porque aún teniéndolo todo, siguen sin encontrar la felicidad, la dicha o la belleza en lo que les rodea. Muchas se justifican con las noticias del mundo, con lo que ven en los telediarios o escuchan en la radio o en las redes sociales. A veces se comparan con los demás y no encuentran satisfacción en lo que tienen. Otras, tal vez, lo están pasando realmente mal, con enfermedades terminales o con familiares o seres queridos enfermos o que han muerto de forma dolorosa. Nadie se libra de la desgracia en este mundo, a todos nos llega y todos nos toca. La diferencia radica en como nos enfrentamos a ella y en como reaccionamos ante un evento aciago. Esa es la calve: la reacción.



Porque la acción no está en nuestras manos siempre, pero la reacción si. El destino es a veces cruel, si. Pero de nada sirve enfadarse con él, o con la vida, o con el mundo. Nuestro enfado no cambia nada, salvo a nosotros mismos y como nos sentimos. Y puede llegar hasta enfermar. Dice un refrán budista que “quién te enfada, te domina”, y es cierto porque con el odio y el enfado pasa lo mismo que con el enamoramiento. Si concentras tus pensamientos y tus energías en lo que te enfada, influirá en tus sentimientos y en tus acciones, haciendo tu vida más y más miserable. La felicidad es una responsabilidad que nace de dentro de uno, y que no llega a nosotros de ninguna fuente exterior. La fuente está en el interior. eso es lo que los grandes sabios de la historia, los herméticos, y los filósofos han tratado de explicar a la Humanidad desde tiempos inmemoriales, ya los egipcios hablaban de ello, y antes.



Lo que pasa es que el ser humando solo se fía de sus sentidos, que son vagos y le dan una percepción sesgada de lo que es la Naturaleza y de lo que pasa a su alrededor. Creemos que todo lo que pensamos es cierto, y todo lo que vemos y tocamos, pero no es así. Hay mucho más allá de nuestros sentidos. Hay cosas intangibles que sabemos que están ahí pero que no queremos ver. Sobre todo en el silencio.



El silencio es lo que más aterra a la sociedad en la que vivimos, el silencio es casi lo más terrorífico que hay hoy en día. nadie quiere oír el silencio, porque eso significa oír los propios pensamientos. Y esos pensamientos no nos gustan. Son un torrente de miedos, de contradicciones, de críticas y de anhelos que nos pasa por la mente nuestro ego.



El ego siempre nos reprocha, nos compara, nos indigna, siempre quiere tener razón. A nuestro ego le gusta que semos victimas, que sintamos miedo, queremos ser los mejores por encima de todo, competir, y destruir. Los niveles que puede alcanzar el poder del ego, puede llegar a ser muy perjudiciales y también patológicos. Pero nadie lo ve porque vivimos sumidos en la Cultura del Ego. El ego manda en nuestras mentes y por ende en nuestra sociedad. Y esa así, y es muy difícil de cambiar. Porque el ego es muy inteligente, tanto como lo es nuestro cerebro, el ego está así educado, y lo lleva haciendo y trascendiendo de generación en generación desde hace siglos. Romper con al tiranía del ego, es algo que no muchos pueden, es algo que solo los maestros más iluminados han llegado a alcanzar. El budismo basa sus practicas espirituales en la renuncia al ego y al apego, también es difícil de comprender, y por tanto son muchos que los llegan a esas conclusiones a través de un suceso trágico que les llevó al despertar.



Cuando uno se concentra en el momento presente, y siente lo que se esconde en cada respiración. Cuando uno para y se detiene, y ve lo que hay entre cada pensamiento, se da cuenta que ahí hay algo más. Si en un momento muy estresante cuando estás discutiendo con tu jefe, o con tu pareja, paras un momento. Respiras. Miras alrededor y valoras lo que tienes. La vida, el sol, la mesa, el trabajo, las flores en la ventana, lo que sea…te darás cuenta que lo importante es eso, y que discutir tal vez no sea lo más acertado. Tal vez, paseando, y disfrutando de la puesta de sol, veamos lo que hay más dentro de nosotros mismos. Nos dicen que la felicidad no es verdadera si no es compartida. Y es cierto. Pero no quiere decir que solo podamos ser felices si compartimos. Primero hay que ser felices en nuestro presente, como el regalo que nos da la vida en cada respiración, en cada mañana que nos levantamos, y luego podremos compartirlo.



Todas estas enseñanzas y muchas más nos las entregan entre otros Eckhart Tolle, un referente para mí en el despertar de la conciencia. Con su libro: El poder del ahora, ha ayudado a muchas personas a entender mejor cual es el verdadero regalo de la vida.



Eckhart vivió dos años en el banco de un parque por voluntad propia, hizo el camino de la iluminación buscando el sentido a su vida y años después lo comparte con el que quiera escucharlo. Dejo aquí una conferencia suya en español, y os recomiendo todos sus libros.



Carpe diem.