Reiki: Energía Vital

Hay algo muy especial en el Reiki, muy delicado. Algo que atrae desde el momento que te acercas a esa herramienta. Lo primero para mi fueron sus 5 principios, los cuales son muy simples, pero a la vez muy poderosos.

 

 

La primera vez que los leí -mi madre trajo a casa un folleto- los fotografié y los colgué dentro del armario. Así cada mañana antes de vestirme podría leerlos.

 

Lo que más me influyó fue la frase: SOLO POR HOY seguida de varias recomendaciones. SOLO POR HOY, te transporta al presente en una décima de segundo. Solo hoy voy a intentar no enfadarme con esa compañera, o solo por hoy voy a ser agradecida. ¿Quién no es capaz de aguantarse un cabreo aunque sea solo un día? La mayor parte de la gente puede, es sencillo. Parece fácil. Solo HOY. No hay que pensar en mañana, no hay que pensar en el resto de mi vida. Voy a intentar ser buena SOLO HOY. Y funciona.

 

Son la base del Reiki, que significa “energía universal” y que puede ser canalizada para ayudar a los demás en distintas dolencias. Por supuesto no debe ser sustituida por la medicina moderna, pero es un complemente valiosísimo que ha sido reconocido por la OMS.

 

Hay un gesto instintivo que todos hacemos cuando se siente cualquier tipo de dolor: llevarse la mano al lugar dolorido como si ello fuese a surtir un efecto calmante. Ésta es precisamente la base del Reiki, una terapia impulsada en 1920 por un monje zen y catedrático nipón, el doctor Usui.

 

 

El Reiki, según su definición, utiliza una energía vital universal para el tratamiento de enfermedades y alteraciones mentales y emocionales. Se trata de utilizar las manos para captar esa energía exterior y canalizarla hacia otras personas o uno mismo con fines curativos. El Reiki comparte con la acupuntura y el shiatzu la idea de que las enfermedades se producen por el bloqueo de la energía con que está constituido el organismo humano. Las manos del terapeuta reiki actúan sobre la zona afectada y deshacen el bloqueo energético devolviendo el equilibrio al organismo. Hay doce posiciones de manos, se empieza por la cabeza (nuca) y se termina con las plantas de los pies, reequilibrando todos los centros de energía.

 

Se han realizado experiencias clínicas con esta técnica, aunque sus resultados no le otorgan una eficacia superior al efecto placebo. No obstante, algunos hospitales en Estados Unidos y Gran Bretaña ofrecen a sus pacientes la práctica del reiki esencialmente para el tratamiento del dolor.

 

Asimismo los maestros de Reiki creen que la base de esta forma de curación es el amor. Del mismo modo que alrededor de cada uno de nosotros existe un campo energético que llamamos “aura”, el universo también posee un aura de varias capas, una de las cuales recibe el nombre de amor universal incondicional. Por eso el Reiki puede ser identificado con el amor absoluto que emana de la divinidad, y que podemos encontrar en toda la Creación.

 

Para que el Reiki actúe basta con dejarle fluir. De hecho, tratar de orientarlo hacia un lugar determinado o de modificar mentalmente sus efectos puede ser un error. Los maestros aseguran que el Reiki es sabio y se dirige allá donde es necesario. Si faltan el equilibrio y la armonía en un área determinada, el Reiki lo detecta y obra en consecuencia. Por eso se dice que el Reiki da lo que necesita, no lo que se le pide.

 

Muchas personas que se han beneficiado de él cuentan que el Reiki apareció en sus vidas justamente cuando era preciso, ni antes ni después, aunque eso lo han comprendido más tarde. Los que lo practican aseguran que cuanto más Reiki haces, mejor te sientes. Y es que descubrir que tu salud y tu felicidad están al alcance de tu mano, nunca mejor dicho, lo cambia todo. Aunque todavía muchos se resiste a creer que el poder está en la palma de su mano.