Ritual del Huevo en Pascua

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Se acerca la celebración de la Semana Santa o de la Pascua de Resurrección en la que los cristianos rememoran la muerte y resurrección de Jesús. Como muchas otras festividades cristianas La Pascua tiene también sus antecedentes paganos. 

Se piensa que el origen de la tradición de comer huevos al finalizar el invierno es una reminiscencia de la Edad de Hielo. Tras el duro invierno, y cuando apenas quedaban provisiones, con la llegada de la primavera volvían las aves desde el sur (esto solo es aplicable al hemisferio norte) y empezaban a poner huevos, de los que se alimentaban los seres humanos hasta que podían volver a cazar con la llegada de mejores temperaturas.1


El Origen remoto de la Pascua viene de la Diosa de la fertilidad mesopotámica Ishtar, (Astarté). Adorada por los babilonios, asirios, fenicios, cananeos e incluso los hebreos. También es por eso que en inglés Pascua aún se nombra Easter y en alemán Oestern.


Los huevos y los conejos representaban para las culturas precristianas de la Antigüedad la fertilidad y el renacer en el círculo de la vida y como tal eran empleados en su simbología. La llegada de la primavera siempre ha sido un momento de alegría ya que finalizaba el crudo invierno y volvía a aparecer los frutos del campo y de la naturaleza.


En la cultura judía ya se celebraba la pascua, en remembranza del éxodo sufrido por los israelitas en el desierto y es en ese mismo día según los registros bíblicos que Jesús celebra su última cena.


El huevo ha sido desde muy antiguo, quizá por su simbolismo germinal y primordial, un aliado fiel de los magos, chamanes, hechiceros y sanadores. Básicamente es considerado un elemento de limpieza del aura, siempre tan dañada por las envidias, los odios y los malos deseos. El huevo es símbolo de vida, de nueva vida. Es lo que recuerda con su simbolismo que todo se renueva, que existe un renacer.  Para limpiarnos en la pascua y poder así “renacer” sin impurezas se puede realizar el siguiente ritual:


RITUAL DEL HUEVO DE PASCUA


Para practicar la limpieza del aura ha de conseguirse un huevo blanco y lo más fresco posible, en cuya cáscara escribiremos con un rotulador negro de punta fina o con un lápiz negro:


“Que al paso por mi cuerpo de este huevo sean limpiados mi cuerpo físico, mi cuerpo astral y mi cuerpo mental. Que mi aura recupere su salud. Que mi espíritu se libere de suciedad. Que el interior de este huevo recoja todo el mal”.


Seguidamente se pasará el huevo sobre el cuerpo, desde los pies a la cabeza en sucesivos recorridos, arriba y abajo, hasta haber cubierto toda su superficie por delante, por detrás y por los lados.


Una vez completada la operación se mete el huevo en una bolsa de plástico grueso y se estrella contra la pared con un solo golpe. Es importante que la bolsa resista sin romperse ya que si el huevo se sale será peor el remedio que la enfermedad. Una alternativa es hacer esta limpieza en el campo y estrellar el huevo contra el suelo, ya que la tierra se encargará de absorber todas las malas energías que contenga. Es una buena manera de limpiar y comenzar de nuevo en esta nueva primavera.

¡Felices Pascuas!