El Tarot, la puerta de la videncia


 

Desde la noche de los tiempos cuando la Humanidad comenzó a tener conciencia de su lugar en el Mundo aparecieron también los videntes. Antes de las religiones, de los cultos y de la escritura, los hombres y mujeres ya sabían de una conexión que les unía con lo mágico y lo trascendental. No todos estaban destinados verlas señales, aunque todos en su fuero interno sabían que hay algo más allá.Estas personas con ”visión” en el pasado más remoto de la Humanidad fueron su guía, desentrañando los misterios de la Naturaleza, viendo más allá de la lucha por la supervivencia, para comprender nuestro lugar y propósito.

 

El ser humano siempre ha anhelado descubrir su lugar en el Mundo y en el Universo.Durante milenios toda clase de hechiceros, alquimistas, astrólogos, chamanes, magos, brujos, sacerdotisas y videntes han interpretado los símbolos y las señales. Han podido hacer predicciones de futuro que  ayudaron a sus congéneres a sobrevivir, a desarrollarse y a crear culturas y grandes civilizaciones.

 

 

El mago o la maga de un poblado era la persona más sabia a la que consultar cualquier tipo de cuestión, pues éstos no solo eran los encargados de leer las señales también almacenaban la historia de la tribu y de los alrededores, conocían los caminos, las estrellas, las estaciones y la geografía. Durante milenios la magia y la videncia dirigieron la vida de los humanos en la Tierra, ya que los videntes son comunes en su función a todas y cada una de las culturas y civilizaciones de la tierra a lo largo de toda la Historia de la Humanidad. Desde los confines de la antigua china, la Isla de Pascua, Egipto, Grecia, África y América.

 

De la magia se pasó a la religión y el culto monoteísta hasta llegar a nuestros día donde lo que impera es la razón basada en el método científico.

 

Pero eso no implica que los videntes hayan dejado de nacer. Y tampoco implica que los videntes hayan dejado de tener su particular “visión” del mundo intangible ni que hayan perdido su función de guías.

 

A lo  lago de los milenios los profetas y videntes se valieron de los oráculos para obtener sus predicciones y respuestas de las deidades, los seres sobre naturales o el propio Universo consciente. Se puede decir que hay tantos oráculos como civilizaciones ha habido; desde los griegos con sus pitonisas, los romanos con la sibila, los hebreos con el goral, egipcios y fenicios.

 

 

A través de los tiempos la vivencia humana y la videncia desarrollaron un método adivinatorio basado en los arcanos que representan la vida humana en todo su ciclo. Así pues, es de este modo que un vidente puede concentrar su visión y hacer una predicción basada en los arcanos, su colocación en una tirada y lo que los símbolos representan. Por supuesto, los arcanos son los encargados de trasmitir el mensaje a través del oráculo y es así como la “visión” se materializa en una predicción.

 

Se dice que el Tarot “llama” al vidente, que se presentará en su vida en un época temprana de manera casual, y que la personase sentirá totalmente atraída hacia él, hacia su estudio y conocimiento, para poder así desarrollar y perfeccionar su don. El estudio del tarot va acompañado del estudio de uno mismo, del conocimiento interior de nuestra psique y del respeto total hacia la capacidad que nos ha sido dada.Los arcanos y su poder nos abrirán las puertas a un mundo en el que todo es cíclico, en el que el bien convive con el mal, tal y como lo hace en la Naturaleza. Pero a la vez, tal y como lo hace la naturaleza, el Poder de la Creación, por encimada del de la destrucción.

 

No es fácil de explicar como el Tarot activa la videncia, ya que es una experiencia única para cada persona, y cada vidente lo vive de una forma muy personal, ya que el verdadero poder reside en la relación del vidente con su tarot y con su propia visión del mundo.

 

Lo más importante es ser conscientes de nuestro don y de la responsabilidad que asumimos al usarlo como guías y consejeras de otras personas. La videncia es un don que debe ser compartido siempre en consonancia con el Poder de la Creación, para ayudar a los demás, en la medida en que esto sea posible.