TAROT Y BIENESTAR

El Tarot es un misterioso lenguaje de imágenes, dichas imágenes nos hablan de los arquetipos de la Humanidad.

ARQUETIPO: Un arquetipo es un modelo o ejemplo de ideas o conocimiento del cual se derivan otros tantos para modelar los pensamientos y actitudes propias de cada individuo, de cada conjunto, de cada sociedad, incluso de cada sistema.(Wikipedia)

Así entendemos que el lenguaje del Tarot nos habla de manera identificable a todos los seres humanos, ya que todos compartimos ciertas experiencias arquetípicas que son inherentes al ser humano, independientemente de su origen, sexo o edad.

 

Los dibujos de las cartas de Tarot simbolizan las vivencias humanas y sus diseños arquetípicos son activadores de la percepción no racional. Un mazo de tarot no sólo trasmite emociones y sentimientos que ayudan a organizarse sino que también capta hechos de la vida sin respetar la linealidad del tiempo. Lo que puede ayudar a sanar heridas del pasado, situaciones difíciles del presente y posibles encrucijadas en el futuro.

 

Símbolos y emociones
La humanidad tiene, en su memoria, una forma de vincularse con acuerdos inconscientes y un profundo nivel de comunicación no verbal. Esto es lo que Carl Jung denominaba “inconsciente colectivo”. En la actualidad seguimos siendo extremadamente sensibles a las creencias colectivas, las imágenes y los símbolos provocan en nosotros reacciones involuntarias muy similares. Nos movemos continuamente desde un nivel básico y emocional en el que la imagen nos condiciona mucho más de lo que llegamos a darnos cuenta. El Taror retrata de manera global esas emociones que nos llevan a los seres humanos.

 

La continua negación o supresión de las emociones en nuestro entorno y en nuestra sociedad son lo que nos crea tantas enfermedades tales como la ansiedad, la depresión…

 

Por eso es importante vivir nuestras emociones, identificarlas y aceptarlas como parte fundamental de nuestro ser. Y es en eso donde el Tarot con sus símbolos nos puede ayudar. Al fin y al cabo son las emociones las que al final, sellarán nuestro destino.

 

 

EL TAROT NOS AYUDA EN NUESTRO BIENESTAR

 

 

El Tarot es un medio que facilita “el diálogo” entre nuestros aspectos racionales conscientes y nuestro mundo emocional inconsciente, muestra el mapa de nuestro viaje interior, no ya para la predicción de acontecimientos sino por la comprensión más profunda de nuestro propio ser.

 
El Tarot lee nuestra vida uniendo los planos conscientes e inconscientes, nos enfrenta a nuestros miedos brindándonos la oportunidad de reconocerlos y encararlos y nos ayuda a crecer en determinadas situaciones o vínculos sin necesidad de pelearnos, demonizarlos o alejarlos de nuestra vida. En definitiva, nos propone en su lenguaje simbólico un camino hacia la autoconciencia, el desenvolvimiento espiritual y el bienestar emocional y anímico. Esta senda de conocimiento propio ya ha sido escrita por millones de humanos que nos precedieron en su propio anhelo de autodescubrimiento.

 
El Tarot es un modelo del Universo no intelectual, es una construcción simbólica colectiva. En este “darse cuenta” y “hacerse cargo” del propio destino, el tarot nos obliga a madurar y a hacernos cargo de nuestra historia. Nos ayuda a encontrar el sendero del crecimiento personal, de la meditación y el refuerzo en las cualidades en las que podemos necesitarlo.

 
La consulta de Tarot nos propone, principalmente, desarrollar la “capacidad de escucha” del tarotista y la ayuda al consultante estimulándolo a hacerse cargo de su propia vida para descubrir (durante la consulta) qué necesita en verdad preguntar. Por eso es importante escuchar y ser escuchados, en eso la consulta telefónica nos ayudará.
Lejos de ser simple, el Tarot nos propone desarrollar nuestra capacidad asociativa, de relacionar los hechos externos, aquello que solemos denominar destino, como manifestaciones de nuestro ser interior más profundo que da pistas y emite señales para  comunicarse con nuestro yo más superficial y cotidiano. Las cartas son un medio que facilita el “diálogo” entre el yo cotidiano y el aprendizaje trascendente de nuestro ser más sagrado. El Tarot no resuelve las situaciones sino que, a través de sus simbólicas imágenes, sugiere el sentido y el significado de cada experiencia.
En este entrono, la consulta ya no opera como un momento de mera adivinación banal sino, más bien, como una gran oportunidad para hacerse cargo de la propia vida.

 

Resulta más interesante, maduro y  respetuoso hacia un consultante proporcionarle herramientas para resolver los desafíos que se le irán presentando, advertirle sobre el posible “clima” a transita. El Tarotista puede ir captando ambientes, advirtiendo ciclos que se avecinan. Al in de al cabo, el tarotista no solo ve los acontecimientos externos al consultante, si no que vislumbra también las emociones que los acompañan. 

 

Muchas veces es recomendable asignar una carta que el consultante deberá tener presente durante un tiempo, esa carta o arquetipo le ayudará a acotar ciertas emociones que  pueden estar creando malestar a su alrededor. Tener una carta a la vista, ya sea en la mesilla de noche o en el espejo del baño, nos transmitirá con su imagen una emoción al inconsciente ayudando en el proceso. Por ejemplo si una persona está muy impaciente por saber el resultado de un cuestión, esa impaciencia le crea ansiedad y sentirá esa experiencia como algo traumático. La simple visualización de la carta de La Templanza calmará su inconsciente y le hará sentirse mejor hasta que llegue el día que se cumpla el plazo de la cuestión que le impacientaba.

 

El Tarot usado para el bienestar emocional ayuda a las personas a identificar sus miedos inconscientes, y a atreverse a afrontarlos con la ayuda del mismo.