Las consultas del Tarot deben tomarse mucho más en serio de lo que hace la mayoría de la gente. De nada sirve consultar las cartas si no hay una preparación tras la intención.
Son muchísimas las personas que consultan al Tarot sin tener claros los objetivos de las consultas. Por ello, la información puede no ser la correcta o puede ser deficiente. En este caso, es importante (como siempre decimos) que los consultantes sean capaces de transmitir sus necesidades a los tarotistas para que estos puedan ofrecer una experiencia completa y de lo más personalizada posible. Entonces, seguro que te preguntas, ¿cómo debo preparar las consultas que le quiera hacer al Tarot? ¡Vamos allá!

Antes de ver qué es lo que SÍ debemos hacer para tener buenas lecturas del Tarot, vamos a ver qué es lo que nunca debemos hacer:
A veces, son muchas las dudas que nos surgen y es complicado centrarnos en tan solo una de ellas. Pero, esto resulta esencial para focalizar la tirada en las necesidades particulares del momento. Debemos tener presente que no hay una sola lectura que podamos hacer, sino que podemos pedir todas las que consideremos necesarias. Por ello, punto fundamental: tener una idea muy clara de lo que queremos saber.
Otro aspecto para tener en cuenta es que no debemos confiar en el primer tarotista que nos encontremos. La realidad, y por mucho que nos pese, es que hay gente que lleva pocos años en esta práctica y venden sus servicios como especializados. Por ello, es importante informarnos antes de hacer un primer contacto.
Pese a que podemos comprar un mazo del Tarot y hacernos las lecturas a nosotros mismos, a veces, es necesario contar con la ayuda de tarotistas profesionales: su experiencia siempre será mucho mayo que la nuestra. Además de obtener información mucho más precisa, también podremos mejorar nuestra técnica analizando la manera en la que el tarotista relaciona las cartas.
Muchas personas hacen las mismas consultas cada día o con muy poco tiempo de diferencia. Este es uno de los errores más graves que podemos cometer, pues las cartas siempre nos darán información que puede llevarnos a dudar de nosotros mismos. Siempre es necesario dejar un tiempo de acción entre tirada y tirada, exactamente el tiempo en el que vamos a poner en marcha los consejos que se nos han dado anteriormente.
Ahora que ya sabes qué es lo que no debemos hacer para tener lecturas eficientes, vamos a ver qué es lo que sí debemos hacer.
Para empezar, y esencial, es planificar la tirada que vamos a solicitar. Para ello, es de gran ayuda tomarnos un tiempo para reflexionar y sobre nuestra situación, sobre lo que nos plantea o representa un problema y qué necesitamos para solucionar esta situación. Por ejemplo, si estamos preocupados por nuestra relación sentimental, necesitamos valorar la situación en la que estamos, lo que hemos vivido, cuáles son nuestros sentimientos y sensaciones, cómo creemos que se siente la otra persona, etc. Teniendo esta información presente y habiéndola valorado con tiempo suficiente podremos dar con la pregunta ideal.
Pese a que el tarotista, con las cartas, nos dará muchísima información, lo importante es que esta sea de calidad y relevante para nosotros. Por ello, y aunque parezca lo contrario, cuando transmitimos una pregunta a nuestro tarotista de confianza, él podrá ampliar muchísimo la información concreta. Siguiendo el ejemplo anterior, podemos preguntar directamente sobre el destino de la relación. En este caso, el tarotista no solamente nos dirá cómo está la situación en este momento, sino que profundizará en nuestros sentimientos, los de la otra persona, sobre el futuro inmediato y sobre la manera en la que se puede arreglar la relación si existe esta posibilidad.
Por el contrario, si hacemos una pregunta genérica como ¿Cómo está mi relación?, la información que nos darán las cartas será mucho más genérica, pues estamos indicando que no conocemos la situación actual. Por ello, los datos se van a centrar mucho más en desvelarnos información que, quizá, ya tengamos asumida.
Así pues, preguntas cómo: ¿cómo se siente mi pareja? ¿Cómo acabará la relación? ¿Cómo puedo mejorar la intimidad en la pareja?, siempre serán preguntas mucho más efectivas.
Otro detalle a tener muy en cuenta es la necesidad de ir a las consultas del Tarot con la mente abierta, calmados y relajados.
Si enfrentamos las lecturas con miedo, podemos interferir en la interpretación de la información. No en la interpretación de las cartas que hará el tarotista, sino en la manera en la que nosotros interiorizamos los datos que recibimos. Por ello, es necesario tener la mente abierta y, sobre todo, no dejarnos llevar por el pesimismo. Precisamente, estamos recurriendo a las cartas para encontrar una solución y podemos estar seguros de que nos la van a dar. Por muy mala que sea una situación o la información que nos den las cartas, siempre habrá una solución y esta misma saldrá de las cartas.
Además de ir con miedo a una consulta, también hemos visto muchos casos en los que la gente no tienen esperanza, han perdido la fe en todo. Incluso, en los resultados de las cartas. Cuando esto sucede, estamos transmitiendo una energía muy negativa a las cartas y, por ende, la lectura puede acabar siendo muy superficial. Debemos tener presente que las cartas nos darán siempre un consejo, siempre nos aportarán soluciones, por lo que nada está perdido. De hecho, nunca podemos decir que algo está acabado o que no hay salida a un problema. Y, en el peor de los casos, es fundamental en la vida entender que un final siempre es un inicio.
Las consultas al Tarot nos permitirán mejorar nuestra vida en muchos aspectos. Sin embargo, es importante prepararlas y hacerlas correctamente para que las cartas puedan hacernos llegar la información que tanto necesitamos: valiosa y concisa. Además, es muy necesario contar con la experiencia de profesionales para evitar malas interpretaciones o datos poco relevantes.