El Ascendente es el signo del Zodiaco que se levanta por el horizonte en el momento exacto de un nacimiento, de allí que la hora y minuto en que se exhala el primer aliento sea tan importante para el cálculo de una carta natal. De ahí si nombre, porque asciende en el Horizonte, dicha constelación en un momento dado del día. Y, el este signo marca tanto o más la Personalidad y el Destino como el Signo Natal.
La Casa en la que se encuentra en este signo especial también es importante, ya que determinará la visión del mundo que tenga el individuo. Siempre es la Casa I. Es el signo que aparece al Este a la hora exacta del nacimiento. El signo ocupado por nuestro ascendente representa nuestra “personalidad externa”, la imagen que los demás reciben o aprecian de nosotros, por esa razón muchas veces un Tauro se nos parece un piscis, y por esa razón muchas veces las personas no se ven identificadas con su Signo Solar.
El Ascendente es también el que representa la imagen que de nosotros perciben los demás, la imagen “física”, en definitiva, nuestra apariencia en sociedad.
Este signo recorre en 24 horas todo el Zodiaco, por lo que personas nacidas el mismo día pueden tener, y de hecho tienen, su Ascendente en cualquiera de los 12 signos Zodiacales, lo que da un gran número de combinaciones para los nacidos en un mismo día. En una carta astral, el Ascendente (AC), es el punto de inicio de la Casa I.
En la práctica, ambos signos –signo solar y signo ascendente- están muy relacionados. A veces corresponden a signos compatibles que “cooperan” entre sí. Pero otras puede haber tensión entre los deseos y aspiraciones internas del signo solar y las manifestaciones externas del Ascendente. Las contradicciones resultantes pueden afectar nuestra armonía interior y exigirán un esfuerzo para poder ser resueltas.