¿No has oído nunca hablar sobre el Ikigai? ¿Quieres saber a qué se refiere este concepto japonés y en qué puede ayudarte en tu vida? En este artículo, te hablamos de él, así como sobre la manera en la que puedes descubrir todo tu potencial con las cartas del Tarot.
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El Ikigai es un concepto japonés en el que se establece que nuestra vocación radica en encontrar el punto en común de aquello que podemos aportar al mundo, lo que sabemos hacer y lo que nos gusta. Así, con un período de reflexión podremos encontrar todos estos atributos y conceptos de nuestra personalidad y orientar nuestro trabajo y vida en general a aquello que nos funciona. Es, por decirlo de algún modo, la clave de la felicidad: si sabemos a donde vamos, donde queremos ir, qué nos gusta y que se nos da bien, viviremos en un completo estado de equilibrio que nos permitirá caminar a un paso mucho seguro y certero.
Sin embargo, el período de reflexión en este caso puede llegar a ser un poco más largo y profundo. Los que lo han probado, aseguran que encontrar este equilibrio requiere de tiempo y esfuerzo. Es decir, por mucho que nos pongamos a pensar en qué se nos da bien, debemos también valorar la formación que tenemos. Así mismo, es importante ser fieles a nuestro corazón y ser críticos a la vez que bondadosos con nosotros mismos y esto no siempre es fácil. Por ello, te recomendamos que, si quieres empezar en la búsqueda de tu Ikigai, te lo tomes en serio y encuentres momentos a diario para estas pequeñas reflexiones personales. Así mismo, cumplimentar un diario no estaría de más, ya que nos ayuda a tener las ideas mucho más claras.
Como hemos dicho, encontrar el Ikigai requiere de mucha reflexión y fuerza de voluntad. Sin embargo, no siempre nos sentimos con fuerzas para ello o, quizá, estemos en un momento en el que queramos agilizar un poco las cosas. Recordamos que el momento de reflexión y las prisas no son buenas en ningún caso. Pero, el Tarot puede ayudarnos en este sentido, por lo que es una buena idea recurrir a él cuando buscamos mirar en nuestro interior y enfrentar nuestros propios demonios.
Las cartas del Tarot son capaces de indicarnos nuestras fortalezas y nuestras debilidades. Del mismo modo, también nos indican nuestros miedos, nuestros patrones tóxicos y cuáles son aquellos rasgos de nuestra personalidad que nos llevan por el buen (o mal) camino.
Por otro lado, las cartas del Tarot también nos sirven para identificar contradicciones que haya en nosotros y los conflictos internos que no hemos resuelto.
Por último, recordar que (como hemos explicado ya), las cartas del Tarot también tienen mucho que decirnos sobre nuestro camino y misión en la vida.
Para poder encontrar el Ikigai personal, los tarotistas suelen usar una variedad de tiradas de Tarot, las cuales dependen del grado de autoconocimiento de cada consultante, así como de sus necesidades personales. De este modo, un vidente podrá llevar a cabo una tirada de las 12 cartas, por ejemplo, o una tirada de la rueda astrológica, entre otras.
En cualquiera de los casos, las lecturas del Tarot para encontrar el Ikigai deberán centrarse (e informar), como mínimo, de los siguientes:
Además de todas estas cartas, cada lectura tiene sus peculiaridades. Por ende, el consultante deberá transmitir al tarotista todo cuanto le preocupa y lo que necesita saber. De este modo, el tarotista podrá adecuar la tirada a sus necesidades.
Una vez hayamos conseguido dar este paso tan grande, seremos capaces de comprender mucho más nuestra existencia, nuestra razón de ser. Así mismo, seremos capaces de amarnos por lo que somos. Dejaremos de lado la necesidad de recurrir a personas externas para sentirnos validados. Del mismo modo, con este amor propio, mejoraremos nuestra autoestima. Nos daremos cuenta de que todo lo que buscamos para ser felices se encuentra en nuestro interior.
Con todo, encontrar el Ikigai es algo que todos deberíamos tener en mente en algún momento de la vida. Y, cuanto antes, mejor. Con este conocimiento, no solo seremos mucho más felices con todo cuanto nos rodea, sino que también seremos capaces de amarnos mucho más.